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SEAT da consejos para el mejor test drive.

Ver para creer… y probar para comprar. La adquisición de un nuevo vehículo es una decisión demasiado importante como para dejarla al azar. Un test drive es la mejor forma de garantizar que el coche de tus sueños cumple realmente con tus expectativas.

¿Por qué te interesa una prueba del coche?

Es posible que tengas una idea más o menos clara del tipo de coche que necesitas. Un vehículo familiar de 7 plazas con espacio para viajar cómodamente, un SUV para alternar los desplazamientos más exigentes con las rutas cotidianas por la ciudad o un utilitario cómodo y funcional con el que regalarte algunas escapadas de fin de semana.

La teoría es la parte sencilla de comprar un coche. Pero por mucho que te hayas estudiado el catálogo del modelo que te interesa, no hay nada comparable a la sensación de ponerte al volante.

Esa parte tan importante a la hora de tomar una decisión no la vas a encontrar en ningún folleto. Tendrás que ir a buscarla a tu concesionario SEAT solicitando un test de coche.

¿Cómo solicitar una prueba de coches?

El mejor sitio para conocer las características del coche que te atrae es el concesionario. Solo un verdadero experto en la marca puede proporcionarte la información que necesitas sobre pruebas y novedades de coches.

Solicitar un test de coches en SEAT es un proceso muy sencillo que puedes gestionar sin salir de casa. Basta con que selecciones el modelo que te interesa y lo comuniques a través del formulario web facilitando tus datos personales.

En unos días se pondrán en contacto contigo para informarte acerca de los coches de prueba disponibles y concertar un test drive en tu concesionario más cercano.

¿Qué debes tener en cuenta el día de la prueba?

No todo son aspectos técnicos, pero no todo se reduce a una cuestión de gustos. Precisamente este es el motivo por el que las pruebas de coches son imprescindibles para salir de dudas: en ellas encontrarás el equilibrio entre todas las variables que influyen en una buena decisión de compra.

Si quieres sacarle el máximo partido a tu test drive acude a la prueba de coche con tiempo, lleva ropa y zapatos cómodos y, lo más importante de todo, mantén la mente abierta. Si alguna característica ha dejado de convencerte mientras conduces, es probable que encuentres otra que te sorprenda positivamente.

Una vez que te pones al volante es fácil olvidarse de los detalles importantes. Hemos resumido lo más destacado de un test de coches productivo en estos cuatro puntos:

1. ¿Qué esperas de tu futuro coche?

Hazte esta pregunta antes de solicitar una prueba de coche. Piensa en aspectos como el tipo de ruta que realizas habitualmente, los kilómetros que recorres al año, la ocupación normal del vehículo o el presupuesto al que debes ajustarte.

Cuanto más preciso seas a la hora de dar respuesta a estas preguntas, más útiles te resultarán las pruebas de coches nuevos y la información que te facilite el comercial con el que realices el test drive.

Diseña una ruta realista para tu prueba de conducción. Lo ideal es pensar en algo que se adapte al uso que piensas darle a tu vehículo o que te resulte familiar para que puedas contrastar esas sensaciones con las que ya has vivido al volante de otro coche.

2. El test drive empieza antes de ponerse a conducir

La prueba de un vehículo comienza en el momento en el que solicitas el test drive: el trato que recibes, el asesoramiento personalizado, la información detallada… Son pequeños matices que ya vaticinan el cierre de una compra con éxito.

Por otro lado está la toma de contacto con el vehículo. ¿Te ha resultado fácil entrar? ¿Te encuentras cómodo en el asiento? ¿El volante es regulable en varias posiciones? ¿Tienes buena visibilidad sobre todos los elementos importantes para la conducción? 

La comodidad debe estar en el top de tu lista de prioridades. Antes de ponerte en marcha experimenta con estas opciones y descubre todas las alternativas que ofrece el vehículo.

3. Qué te interesa valorar durante la marcha

Lo habitual es que el comercial inicie el recorrido y luego te toque ponerte al volante. Esto te permite valorar el coche de prueba desde la perspectiva del conductor y del pasajero. 

Sácale partido a ambos puntos de vista y no olvides prestar atención a detalles tan importantes en ruta como el ruido del motor, la aceleración, la firmeza del frenado, la estabilidad en las curvas, la suavidad de los cambios o la suspensión. Coméntale al comercial el tipo de recorrido que quieres hacer: lo ideal es probar el coche en ciudad y en alguna carretera que te permita alcanzar como mínimo los 90 km/h.

También es el momento de que te familiarices con prestaciones que tal vez desconocías como el asistente de aparcamiento, las pantallas de navegación táctiles o el control de velocidad de crucero. No te limites a pasear: evalúa todos los aspectos que hacen más fácil la conducción.

4. ¿Y de vuelta al concesionario?

Tómate tu tiempo para hacer unas últimas comprobaciones: la accesibilidad al cuadro de mandos y la facilidad de su lectura, la postura de conducción, el espacio y el tipo de apertura del maletero, el peso de las puertas, la posición de las luces, el color de la carrocería… Sobre todo este último detalle es mejor analizarlo en exteriores y con luz natural.

Todavía no ha llegado el momento de tomar la decisión definitiva. Regresa a casa con toda esta nueva información y analiza con calma tu lista de prioridades en relación a tus descubrimientos y sensaciones al volante.

¿Necesitas probar otros coches? Hacer otros test de coches, incluso de aquellos que no estaban inicialmente entre tus principales opciones, te aportará una visión más amplia de las posibilidades que tienes dentro de una misma gama de vehículos. No tengas prisa por escoger: la elección perfecta es algo más que una corazonada.