Martorell, 07/04/2016. - Utilizamos los sentidos a diario. También al diseñar un coche se busca que los clientes perciban, a través de sus sentidos, una experiencia de calidad. Eso lo sabe bien María José López, cuya herramienta de trabajo en SEAT es su nariz. Esta química y su equipo son los especialistas en buscar exclusivamente el olor neutro, a nuevo, tan característico de los vehículos recién comprados. Una profesión tan singular como desconocida.

“Analizamos todos los materiales no metálicos de un coche uno por uno y evaluamos si los olores que desprenden son correctos y agradables” explica María José sobre la metodología de trabajo que siguen. “Una de las pruebas que hacemos es calentar el coche a más de 60 grados para luego entrar dentro de él y comprobar cómo huelen los materiales” porque con el calor se hace más fácil diferenciar los olores.



Siempre buscando que la experiencia al entrar en el automóvil sea lo más confortable posible, “cuando alguno de los materiales huele demasiado fuerte, se activa un protocolo para intentar substituirlo o buscar posibles soluciones”. Aún así, María José comenta que, de todos los materiales de un coche, existe uno que es singular, la piel: “Tiene que desprender olor, debe oler a buena piel, porque eso de la un plus de calidad al vehículo”, argumenta.

Este equipo de expertos tiene la nariz entrenada, pero para llevar a cabo esta tarea son necesarios otros requisitos como, por ejemplo, no perfumarse ni fumar con el fin de no distorsionar el resultado de las pruebas.

Este tipo de estudios, que se iniciaron a mediados de los años 90, han ido en aumento y en la actualidad SEAT está realizando más de 400 test anuales para asegurar en todos los coches ese olor tan característico que los usuarios identifican como “olor a nuevo”.